-
Soy
Estoy inquieta por ser lo que soy y no ser lo que quiero ser. Estoy inquieta por ver a los demás llevar vidas perfectas, las cuales terminan siendo disfraces de algo más vacío que mi corazón en invierno. Envidio el amor y sin embargo no lo quiero en mi vida, suspiro caprichos con cada reproche de aquellas cosas que aunque no quiera, quiero. Busco cada día una razón y aunque me aviento al vacío, mis razones me traen de regreso. Mis pensamientos se enredan entre las calles de una enorme ciudad y mis deseos se esconden en cada edificio. Camino rápidamente todos los días, sin perder ningún detalle, quiero guardarlo todo. Sueño con alas que me escondan en el cielo y con cadenas que mantengan mis pies en la tierra. Quiero dejar de creer, pero mi ingenuidad me arrastra de vuelta para verme caer otra vez. A veces me alimento de sonrisas y a veces de chispas de odio que se dirigen sin permiso hacia aquellos que quiero. Tengo una mente conflictuada y un corazón renegado. A veces digo que estoy rota y a veces digo que así soy. Soy, inquieta de ser lo que soy, inquieta de querer ser, de no saber lo que quiero ser
-
Real
Yo no era feliz, y tú me hiciste sonreír, pero ¿quién te dio el derecho de cavar un hoyo para ti en mi pequeño corazón? Pequeño porque para mí estaba muerto, sin sangre que bombear, ni tiempo que contar, y sin embargo tú lo tomaste contra mi voluntad. Pero el amor es como un pequeño niño que recibe un cachorro, primero juega con él todos los días, pero luego crece y lo abandona, como me abandonaste tú.
Es más difícil saber que no te fuiste porque así lo querías, sino porque tus alas te llevaron. Y ahora yo tengo un hueco que no me hace pensar en ti sino en tu ausencia. ¿Por qué si no te veo, ni te escucho, siento que te necesito cuando mi nariz se enfría? De menos se que este no es otro de esos amores fugaces con principios apresurados y dramáticos finales, porque para empezar esas ilusiones ya las tiré en otro camino. Esto es real. Porque no me hace desfallecer, pero simplemente se que si estuvieras a mi lado mi mundo tendría un poquito más de color. Así es, tú marcas una diferencia en mi vida aparentemente insignificante, pero ¿quién no querría ver el mundo un poco más colorido, sobre todo en estos tiempos nublados?
Tal vez tenerte no es un factor indispensable, pero me haría feliz. Porque contigo vuelo con los pies en la tierra, y un amor que sabe aterrizar, sabe despegar. El equilibrio entre lo efímero y lo eterno, entre lo estable y lo caótico, eres real.
-
Closure
Debo confesar que nunca pensé poder regalarte una sonrisa más. Pero tus palabras no sólo fueron escuchadas, fueron como un chocolate caliente en un frío día de invierno. Tal vez hay cosas que no se pueden arreglar, y cicatrices que no se pueden borrar, pero después de tanto tiempo de sentir que me ahogaba, respiré. Me cuesta aceptar nuestros buenos momentos, me cuesta mirar atrás y darme cuenta de que a pesar de todo, tú me ayudaste a lograr muchas cosas. Qué más da discutir, vale la pena escribirte para decirte que te perdono. Y perdona mis palabras, fueron en momentos de desesperación.
Voy a detener mi orgullo un segundo para darte las gracias. Sí, porque de ti, aprendí. Dolió, y mucho, pero hubo cosas que valieron la pena al final de cuentas. Tal vez no fue como yo esperaba, tal vez no debió ser de esa manera, pero lo reconozco.
Perseguir tus sueños con tanta pasión te hace alguien diferente, pero sólo recuerda, que eso no lo es todo, y que muchas veces, aquello que ves tan común y repetido, es un punto clave para la felicidad. Cerramos un capítulo y dejamos una página en blanco, tal vez para llenarla en algún momento, o tal vez simplemente para encontrar paz. Sonríe.
-
Recesion del corazon
Es como sentarse en un columpio y no balancearse.
Voltear al cielo y taparlo con las manos.
Llevar un globo como compañero.
Ponerse un vestido hermoso y dormir.
Esperar la lluvia para mirar por la ventana.
Caminar lento para ver si alguien te detiene.
Buscar flores para deshojar.
Hablar como si nada pasara.
Callar como si todo se derrumbara.
Sonreirle a la vida para que sepa que sigues aquí. -
Tardes en porcelana
Tu y yo somos como dos tazas de café en una tarde infinita. Platicamos de nuestros problemas, de todos, desde los más pequeños como si estamos mejor con azúcar o crema, hasta aquellos que interfieren con nuestra existencia y con los nervios de saber si esa persona que tuvo una probadita de nuestras vidas sonrió o hizo un gesto de desagrado o inconformidad. Platicamos por horas de nuestros tragos más amargos y de nuestros recuerdos más dulces, conscientes de que nuestra estancia en esta mesita será larga, pero mientras estemos juntas seguiremos sintiendo el calor del hogar.
En tiempos de frío compartimos nuestra calidez con aquellos que disfrutan del buen café, ya sea mientras hermosos copos de nieve decoran la ciudad o mientras una fuerte tormenta golpea a nuestros invitados, tocamos labios a cambio de sonrisas. Pero en los tiempos de calor no siempre hay reciprocidad, y las tacitas de café terminan siendo reemplazadas por un extravagante espresso frappé, que con falsas promesas se roba lo que construímos.
Pero tu y yo seguimos aquí con la esperanza de volver a ver a nuestros acompañantes más queridos, y con la certeza de que si no vuelven, es simplemente porque la rutina fue más grande que el gusto.
Orgullosas de lo que somos, mostramos nuestro mundo de porcelana a quien sea digno de éste, revelando que lo cotidiano también puede llegar a ser extraordinario. Obsequiamos un pequeño cubo de azúcar a quien nos toma con cariño para contarnos sus sueños, confiarnos sus secretos y llorarnos sus penas. Endulzamos vidas con canela, a veces demasiado para aquellos que han perdido la esperanza, y sutilmente para aquellos que sólo necesitan un poco de valor.
Tú y yo en este singular café de París, dos pequeñas tazas que mirando por la ventana caminan por el mundo. Difícil es continuar y más difícil es tratar de explicar por qué algunos se quedan y otros se van, pero mientras nos acompañemos, mientras conservemos nuestro aroma y nuestro auténtico sabor, tendremos la certeza de que será una estancia placentera.
-
El cielo no es mi hogar
Hoy me quiero ir de este mundo.
Estoy cansada de arruinar días perfectos, de ver caras de decepción cuando me ven. Estoy harta de ser la aburrida, de escuchar las quejas cada día. Estoy avergonzada por obscurecer los días y por arrancarle su belleza a la noche. Estoy enojada por no poder cambiar y desgastada por intentarlo.
Cada día que salgo intento convencerme de que alguien apreciará mi presencia, de que podrán divertirse aún conmigo ahí, y continuar sus planes de verano. Y es que me juzgan sin conocerme, simplemente me ven y piensan que vendrá una tormenta. Y se van, todos se van.
Y me quedo sola ahí otra vez, en la nada, ni frío ni calor, ni sol ni lluvia, solo el viento que viaja fugazmente me sonríe y luego desaparece.
Se que sin mí las cosas estarían mejor, nacerían sonrisas por la mañana y se quedarían a jugar en la playa. Se que sin mí no habría más obscuridad, el calor abrazaría al mar.
Hoy me quiero ir de este mundo. Qué difícil es saber que mi partida arruinará un día más, pero sólo uno, y después nadie me recordará cuando vea la luz del sol.
Hoy me voy de este mundo, lentamente me dejo llevar por el frío, y sin pensarlo dos veces doy un salto hacia mi final. Me desvanezco en lágrimas y veo como todos voltean hacia el cielo y corren a resguardarse de mí.
Llueve toda la tarde, llueve pero mañana, no habrá más nubes en el cielo.
-
"Expectativas: puedes tenerlas muy altas y tener suficiente con eso, o muy bajas y tener suficiente con lo que en verdad suceda."
-
Look at it
Let’s not look at it as if I was your little puppy. Don’t look at it as if you had to take care of me, keep me happy, give me love, and entertain me. Don’t look at it as if I depended on you and would die if you left me alone. Don’t look at it as if my only purpose in life was to be your company and make you smile when you come back home. Don’t look at it as if you were the only one who’s teaching something.
Let’s look at it as if I was your partner. Look at it as if I was that little world where you can go hide when you are falling apart. Look at it as if I was an ocean where your thoughts can navigate. Look at it as if I was a box where you can keep your secrets. Look at it as if I was a garden where you can plant your ideas. Look at it as if I was a stone where you can engrave your triumphs.
Let’s not look at it as if I was a fragile glass of wine. Let’s look at it as if I was your special cup of coffee.
-
Refraccion
Me senté en una banca a esperar frustrada. Balancee mis jóvenes piernas hacia adelante y hacia atrás, observando la corta distancia entre mis pies y el suelo. Deshojé una flor y observé como iba perdiendo su vida, conté las nubes moviéndose lento durante la tarde y recorrí con mis dedos la madera vieja sobre la que descansaba. Olía, sentía, tocaba, y me aterrorizaba imaginar que en cuestión de años me vería tan desgastada como la olvidada banca que me acompañaba. Me levanté, caminé lentamente hacia el pequeño estanque del parque y me vi reflejada en el agua. Mi piel tan reluciente, mis ojos brillantes, mis labios rosados, mi sonrisa completa. Me enojaba tanto saber que un día se acabaría, no podía entender quien podría ser tan cruel como para dotarme de esta belleza para luego arrancármela.
Me encontré inundada por mis arrogantes deseos de ser joven para siempre. Pensaba por horas, buscando absurdamente una manera de engañar al tiempo. Entonces, se me ocurrió algo que sí era posible: me engañaría a mi misma. Corrí contra el viento hacia mi casa, me encantaba que mi vestido jugara con el viento y que mis largos cabellos volaran libremente; estos eran los momentos que me enamoraban de la juventud y que al mismo tiempo me hacían odiarla, por traidora. Llegué a casa y sin detenerme ante el saludo de mis padres, corrí hasta mi cuarto.
Mi habitación era de todos colores, solía pintar todos los días y aprovechaba cada espacio que tenía, incluyendo las paredes y muebles. Me fascinaba poder pintar un instante que nunca volvería a ocurrir, como un atardecer, o como aquel girasol del que me compadecí cuando comprendí que estaba condenado al mismo destino que yo. Obsesivamente, tomé el espejo de la pared, en el cual solía mirarme todos los días, lo acomodé en un caballete y preparé mis pinturas. Sí, sabía que si pintaba mi rostro perfecto en aquel espejo no tendría que angustiarme por el día en que una arruga naciera en mi frente o mi pelo se tornara gris. Sabía que era inevitable para la vida, pero no para mis ojos, era lo único que podía hacer. Entonces comencé a pintar, cada detalle que reflejaba el espejo era cubierto para ser eternizado. Me tomó toda la tarde terminar, y cuando por fin lo hice, sonreí. Pero mi sonrisa no cambió en el espejo, ni la expresión en mis ojos cuando me di cuenta. “Perfecto”, pensé. Y me fui a dormir satisfecha.
Pasaron días, semanas y meses, y aquel espejo me conflictuaba cada vez más. Me molestó el día que vi mi frente lisa en el espejo cuando me encontraba enojada por reprobar matemáticas. Me frustró ver mis labios rosados cuando quería pintarlos de rojo para mi primera cita. Me entristeció ver mi sonrisa tan simple cuando la emoción me abrumaba el día de mi graduación. Me enojó ver mi mirada tan inocente el día que mi mejor amiga me traicionó. Me cansé de ver esas pecas el día que me maquillaba para mi primer día de trabajo. Me confundió ver esos ojos calmados cuando lloraba por haber perdido a mi padre. Me dolió ver esa cara de niña pequeña cuando me iba de casa, cuando necesitaba sentirme grande y fuerte para comenzar mi vida. Entonces lo miré detenidamente tratando de recordar qué era lo que me hacía tan feliz al mirarme en ese falso espejo. Trataba de convencerme de que me hacía sentir joven, con ganas de vivir, hasta que no tuve otra opción mas que aceptar que hoy, 10 años después, lo único que me haría feliz sería mirar mi verdadero rostro.
Tomé el espejo en mis dos manos, con amor lo miré y con coraje lo estrellé contra el piso, al entender que la juventud de aquella cara solo existió el día que la pinté, y que yo, perfecta era todos los días, con cada nuevo pedacito de vida que me conformaba.
-
No son angeles
Hay gente que dice que los amigos son ángeles enviados para estar ahí cuando más lo necesitamos. Yo no creo eso. Los amigos son humanos, que hacen sacrificios a veces sobrenaturales para levantarnos, acompañarnos, sostenernos. Qué fácil que fueran ángeles que solo estuvieran ahí para ayudarnos, que no les costara trabajo ni tiempo estar ahí para nosotros, que no tuvieran otro propósito en la vida.
Yo creo que eso es lo que hace que valga tanto un amigo, que es un ser humano, tan imperfecto y frágil como nosotros y que aún cuando tiene sus propios problemas aparece cuando sentimos que ya no hay más. Pero lo que yo creo que es aún más admirable, es que puedan guardar silencio cuando perdemos la cordura y los lastimamos, porque saben que no era nuestra intención; que puedan guardar silencio cuando ven que estamos pidiendo demasiado, porque saben que nuestra vista está nublada por nuestros problemas; que puedan guardar silencio cuando nos negamos a levantarnos, porque saben que no necesitamos más que su paciencia.
Que dificil es entender que el mundo no gira al rededor de nosotros, y que muchas veces, esa persona que está sentada a nuestro lado ofreciéndonos un abrazo en realidad lo está pidiendo a gritos ahogados. Los amigos no son ángeles, son las personas más fuertes, son aquellos que darían su lágrima más amarga a cambio de una pequeña sonrisa en nuestra cara, aquellos que con escuchar “gracias” pueden sonreir porque no esperaban nada a cambio.
No son ángeles, son algo más extraordinario: humanos con un corazón que no se ve a sí mismo.




